Consuelo
- sebastian alvarez rios
- 21 jul 2022
- 1 Min. de lectura
Ahora que tu voz se quiebra
y has aprendido a llorar
parece haber
más razones para hacerlo.
Llorás sola en la cocina,
y tus lágrimas
ayudan a enjuagar los platos
que no dejás que nadie lave.
Llorás buscando en tu joyero
los aretes que perdiste hace años
y llorás en el sueño de cada noche
porque en él vuelven a morir tu padre
tus hermanos
tu madre
tu hijo, tu perro
y los amigos que murieron
antes de que aprendieras a llorar.
Llorás buscando tu primer amor
y tu primera alegría
Llorás por no poder recordarlos.
Desde que aprendiste a llorar
te dejás abrazar
dejás que te bese en la frente
y que peine cada mañana las partes de tu cabeza
a las que ya no podés llegar:
Quien llora
necesita siempre consuelo.




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